


La página Web de la Fundación Fernando Ortiz ofrece información sobres diplomados, eventos, asesorías temáticas, ciclos de cine, becas, premios, proyectos de investigación y publicaciones alusivas a los estudios desarrollados por el etnólogo y antropólogo Cubano. En ella se reseña con tono marcadamente reverente que es una de las figuras científicas de mayor trascendencia en América Latina.
“El gran sabio cubano nace el 16 de julio de 1881 y muere el 10 de abril de 1969 en La Habana. Su infancia transcurre en… Menorca, islas Baleares, España, donde aprende las primeras letras y cursa el bachillerato. En 1895 regresa a La Habana y estudia leyes en nuestra Universidad, estudios que terminará en Barcelona. Posteriormente se doctora en la Universidad de Madrid. Trabaja en el servicio consular cubano, ocupando las cancillerías de La Coruña, Génova y Marsella durante algunos años. En 1906 es nombrado abogado fiscal de la Audiencia de la Habana y dos años después ejerce como profesor en el claustro universitario, en cuya Facultad de Derecho permaneció durante nueve años.”(4)
También se explica que fue miembro de la Sociedad Económica de Amigos del País, desde 1907 y su director de 1923 a 1932, así como miembro de la Academia de la Historia desde su fundación hasta 1933. Integró la Cámara de Representantes de Cuba, desde 1917 hasta 1927 y elaboró el Proyecto de Código Criminal Cubano, que…”…contenía un programa de reformas legislativas y administrativas muy avanzado para su época. Representó a Cuba como delegado oficial en numerosos congresos internacionales de índole científica y académica a partir de 1910 (*)
En la Cuba de finales del siglo XIX donde Ortiz nace la esclavitud acababa de ser abolida (entre 1880-1886). La isla había sido colonia española desde 1510 y semicolonia norteamericana de 1898 a 1958, como afirma Julio Le Riverend en el ensayo “Cuba: del semicolonialismo al socialismo (1933-1975).” La Habana fue ocupada por fuerzas británicas entre 1762 y 1763. La intervención de los Estados Unidos se produjo en 1898. Pero la idea que inicia este párrafo, la abolición de la esclavitud, repercutió de manera decidida en la cultura isleña. Por una parte, se produjo el esquema social capitalista y por otra liquidó la vieja clase terrateniente, fortalecida desde el siglo XVIII por el auge de las exportaciones.
“La clase terrateniente en virtud de su dependencia se torna toda ella conservadora y colonialista-bajo España o los Estados Unidos-o tímidamente reformista lo que indicaba el mantenimiento de la dualidad de dominación entonces existente. La polaridad antagónica propia del capitalismo define y simplifica las posiciones políticas y de clase. Ya no había como en 1868, un ‘ala izquierda’ terrateniente capaz de desencadenar la revolución. Por otro lado, comienza un nuevo asociacionismo obrero, penetran las ideas socialistas, anarquistas y anarco-sindicalista….” (*)
Ortiz es el letrado cubano cuya juventud se inserta, como ya lo señalamos, en la época de la modernidad: Este período que…”… comienza alrededor de 1880 ejerciendo su fascinación en todo el siglo XX y…”… núcleo de varias de las tensiones fundantes de la sociedad contemporánea. Como señala Graciela Montado en “La sensibilidad amenazada”… “El término modernidad, que describe el conjunto de esas tensiones, intenta definir una experiencia donde la pérdida de certezas se mezcla con una sensibilidad que quiere rearticular los sistemas de relación con el mundo.”
Es un funcionalista y… como lo indica Bronislaw.Malinowski, en el prólogo del libro de la dècada de los cuarenta, Contrapunteo cubano del Tabaco y el Azúcar:
…”…como buen funcionalista que es, el autor de este libro acude a la historia cuando ésta es indispensable. Sus capítulos sobre los distintos tipos de explotación territorial, según se refieren al azúcar o al tabaco; sobre las diferencias en los regímenes del trabajo, por artesanos libres, esclavos o trabajadores contratados, y, finalmente, los relativos a las diversas implicaciones políticas de una y de otra industria, están todos escritos así desde un punto de vista histórico y funcional.
En su condición de letrado mantuvo relación con sus pares. Formó, parte del grupo de los Minoristas, movimiento que sentó opinión sobre los problemas cubanos e internacionales, fundamentalmente sobre el tema del neocolonialismo, en el período comprendido entre 1923 y 1928. El grupo se planteó también la necesidad de proponer nuevos criterios estéticos y artísticos para interpretar los problemas de la sociedad cubana de la primera postguerra. Con Ortiz estaban Alejo Carpentier, Nicolás Guillén, María Zambrano, la cantante Rita Montaner, Rubén Martìnez Villena, Emilio Roig de Leuchsenring, Regino Pedroso, José Z. Tallet, Andrés Núñez Olano, Félix Lizaso, José Antonio Fernández de Castro, Mariblanca Sabas Alomás, Rafael Esténger, Jorge Mañach, Francisco Ichaso, Eduardo Abela, Luis Gómez Wangüemert, Conrado Massaguer, Juan Antiga, Mariano Brull, Max Henríquez Ureña, Armando Maribona y Arturo Alfonso Rosello.Ortiz también se relacionó frecuentemente con intelectuales y artistas de resonancia dentro de su tiempo como Juan Ramón Jiménez y Federico García Lorca.
Escritor prolífico. Publicó más de cien títulos, entre los que se encuentran: Apuntes para un estudio criminal: Los negros brujos (1906); Los mambises italianos (1909); Entre cubanos (1914); Los negros esclavos (1916), Los cabildos afrocubanos (1921); Historia de la arqueología indocubana (1922); Glosario de afronegrismos (1924); Alejandro de Humboldt y Cuba (1930); Contrapunteo cubano del tabaco y el azúcar (1940); Martí y las razas (1942); Las cuatro culturas indias de Cuba (1943); El engaño de las razas (1946); El huracán, su mitología y sus símbolos (1947); Los bailes y el teatro de los negros en el folklore de Cuba (1951); Los instrumentos de la música afrocubana, cinco volúmenes (1952); e Historia de una pelea cubana contra los demonios (1959). También se han publicado de él obras póstumas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario